Chakra significa "rueda" en sánscrito. Los vedas
utilizaron este término para denominar los centros energéticos del
cuerpo humano. Hay siete chakras principales y varios secundarios que
corresponden con los puntos de acupuntura.
Cada uno de ellos se asocia con alguna de las glándulas endocrinas dentro del cuerpo físico.
Estos centros se extienden en forma de remolinos por el
campo energético que rodea el cuerpo físico y está compuesto por capas
sucesivas de energía que vibran a frecuencias cada vez más elevadas.
Cada uno de los chakras tiene una parte frontal y una parte posterior,
excepto el primero y el séptimo. Todos ellos están unidos por un canal
energético que corre a lo largo de toda la espina dorsal.
Cuando el funcionamiento de los chakras es normal, cada
uno de ellos estará abierto, girando en el sentido de las manecillas del
reloj para metabolizar las energías particulares que necesita del campo
de energía universal (energía que también se ha llamado chi, prana u
orgón).
Cuando el chakra gira en sentido contrario a las agujas
del reloj, la corriente fluye del centro hacia fuera, con lo que
interfiere el metabolismo. Por tanto, se dice que el chakra está cerrado
o bloqueado a las energías que llegan.
La mayoría de las personas tienen tres o cuatro chakras
que giran en sentido contrario en un momento determinado. Como los
chakras no sólo son metabolizadores de la energía, sino que también la
detectan, sirven para proporcionarnos información sobre el mundo que nos
rodea.
Si bloqueamos algún chakra, no dejamos que entre la
información. Por tanto, cuando nuestros chakras fluyen en sentido
contrario a las agujas del reloj, hacemos salir nuestra energía
enviándola al mundo, detectamos la energía que hemos enviado y decimos
que eso es el mundo. Es lo que en psicología se llama proyección.
La realidad imaginaria que proyectamos al mundo guarda
relación con la "imagen" que nos hemos formado de aquél a través de
nuestras experiencias infantiles, a través de la mente del niño que
fuimos. Dado que cada chakra está relacionado con una función
psicológica específica, lo que proyectamos a través de cada uno de ellos
estará dentro del área de funcionamiento de dicho chakra y será algo
muy personal, ya que la experiencia vital de cada persona es única.
Cuando el funcionamiento de los chakras es normal, cada
uno de ellos estará abierto, girando en el sentido de las manecillas del
reloj para metabolizar las energías particulares que necesita del campo
de energía universal (energía que también se ha llamado chi, prana u
orgón). Cuando el chakra gira en sentido contrario a las agujas del
reloj, la corriente fluye del centro hacia fuera, con lo que interfiere
el metabolismo. Por tanto, se dice que el chakra está cerrado o
bloqueado a las energías que llegan.
La mayoría de las personas tienen tres o cuatro chakras
que giran en sentido contrario en un momento determinado. Como los
chakras no sólo son metabolizadores de la energía, sino que también la
detectan, sirven para proporcionarnos información sobre el mundo que nos
rodea. Si bloqueamos algún chakra, no dejamos que entre la información.
Por tanto, cuando nuestros chakras fluyen en sentido contrario a las
agujas del reloj, hacemos salir nuestra energía enviándola al mundo,
detectamos la energía que hemos enviado y decimos que eso es el mundo.
Es lo que en psicología se llama proyección.
La realidad imaginaria que proyectamos al mundo guarda
relación con la "imagen" que nos hemos formado de aquél a través de
nuestras experiencias infantiles, a través de la mente del niño que
fuimos. Dado que cada chakra está relacionado con una función
psicológica específica, lo que proyectamos a través de cada uno de ellos
estará dentro del área de funcionamiento de dicho chakra y será algo
muy personal, ya que la experiencia vital de cada persona es única.
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